FORMACIÓN 2017

FORMACIÓN 2017

El acompañamiento a bebés y niños pequeños desde la perspectiva de la No-Directividad
(5º edición)


Dirigido a mamás, papás, madres de día, educadores infantiles y cualquier interesado en profundizar sobre esta etapa de la vida


EN MADRID (ciudad)
lugar a determinar en función del nº de asistentes


7 SESIONES - 1 sábado al mes
sesiones independientes (aunque recomiendo asistencia a curso completo)
horario de 10.00 a 14.00h y de 16.00 a 19.00h
parte teórica, parte vivencial y parte de profundización sobre situaciones que planteen los asistentes


                          PRECIOS                     
Sesión
65

Curso Completo
350€ 

(Consultar formas de pago)


INSCRIPCIONES
 Enviar correo a:
lacasarosa.elescorial@gmail.com



              PROGRAMA Y FECHAS              

1ª sesión: Sábado 14 Enero

BASES DEL PLANTEAMIENTO NO-DIRECTIVO
Mirando al niño como el autor de su propio desarrollo, con el potencial de activar todas las capacidades propias del ser humano a través de sus experiencias con el entorno, por decisión propia, siguiendo el impulso de un plan interno que se pone de manifiesto a través de las Necesidades de Desarrollo. Tales experiencias son el alimento para su desarrollo como ser humano.
Desde esta mirada, el papel del adulto cambia por completo: pasa de ser un guía para el niño, a ser el responsable de ofrecerle entornos adecuados a sus necesidades.
Una nueva mirada que lleva a los adultos al continuo cuestionamiento de qué decisiones corresponden a los niños y cuáles a los adultos.


 2º sesión: Sábado 11 Febrero

LA VIVENCIA DE SENTIRSE AMADO
Para que el niño pueda mantenerse en contacto con sus necesidades auténticas y entregarse plenamente a su desarrollo, necesita del adulto la garantía del Amor y la Seguridad. Amor y seguridad  que habitualmente damos por supuestos, y que, sin embargo, necesitan ser vivenciados a través de experiencias y actitudes muy concretas, íntimamente relacionadas con la complejidad de nuestra realidad biológica.
Las primeras vivencias de amor están relacionadas con "lo cualitativo" que hay en la relación con la madre y las personas de referencia. Y después, con la aceptación sin condiciones, la escucha y la empatía que forman parte de los mensajes que el niño recibe de ellas.


3º sesión: Sábado 4 Marzo

ETAPAS DE DESARROLLO
El plan interno de desarrollo del ser humano está dividido en etapas de 7 años; etapas que se caracterizan por necesidades específicas, y son determinantes del modo en que este ser en desarrollo se acerca al mundo y experimenta la realidad.
La vivencia plena de cada una de las etapas, sin presiones externas que traten de acelerar los procesos, son la garantía  de unas bases sólidas y fiables para la entrada en las etapas siguientes, y en definitiva, para un desarrollo auténtico. Lo que requiere, por parte del adulto, una profunda reflexión sobre cada detalle de su modo de acompañar, que evite “arrastrar” al niño a su visión lógico-abstracta del mundo.


4º sesión: Sábado 1 Abril

LA CONQUISTA DE LA AUTONOMÍA
El niño siempre es dependiente del adulto; necesita de sus cuidados y de su amor para sobrevivir, porque precisamente eso es la infancia. Pero, si le damos la oportunidad, puede ser autónomo en su desarrollo.
La vivencia de la autonomía es la base para construir la seguridad en sí mismo, pues es la vivencia de ser competente, capaz de tener y alcanzar metas propias, de encontrar soluciones ante las dificultades y superar frustraciones.
La calidad del acompañamiento del adulto determina si este camino hacia la autonomía se recorre desde la obligación y la exigencia, o por el contrario, desde el placer y con amor.


5ª sesión: Sábado 22 Abril

EL ACOMPAÑAMIENTO A LAS EMOCIONES
La satisfacción de las necesidades auténticas produce placer, que a la larga se traduce en un estado de bienestar interno y confianza en la vida. Por el contrario, su no satisfacción produce dolor, que necesita ser procesado y liberado, o de lo contrario, se acumula en el organismo. El comportamiento del niño es el reflejo de su estado de bienestar o malestar interno; si un niño “se porta mal” es porque se siente mal, y necesita el apoyo del adulto.
El principal mecanismo de liberación del dolor es el llanto de desahogo, que sólo es posible cuando el niño tiene la seguridad interna suficiente para procesarlo. El llanto no siempre se  produce por dolor ante una situación concreta del momento presente; en muchas ocasiones se debe a experiencias pasadas o a situaciones inadecuadas permanentes.


6ª sesión: Sábado 20 Mayo

LÍMITES y RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS
En un planteamiento de acompañamiento no-directivo, la autoridad pasa de ser un “abuso de poder” para conducir al niño hacia los intereses del adulto, a ser el ejercicio de su responsabilidad para garantizar una convivencia en armonía, y aunque parezca contradictorio, para favorecer la libertad y la autonomía, ya que un entorno seguro para el niño necesita límites coherentes con su nivel de madurez.
La definición de límites adecuados requiere un gran compromiso por parte del adulto: claridad, coherencia, firmeza y acompañamiento ante el dolor. Desde esta perspectiva de respeto, los límites no se traducen en castigos, sino que se integran por ser experiencias que se repiten; no necesitan ser acompañados por explicaciones ni por dolor intencionado.
Garantizada la base de seguridad, desde este planteamiento los límites también dejan espacio para la resolución de los conflictos que surgen en la relación con los demás, siempre de acuerdo al nivel de madurez de cada momento.


7ª sesión: Sábado 17 Junio

AMBIENTES PREPARADOS
Todos los aspectos anteriores se reúnen en los ambientes preparados: la presencia del adulto que ofrece la base de amor y seguridad; la oferta de materiales que permiten las experiencias propias de etapa de desarrollo; la disposición de los materiales, acompañamiento adecuado y límites que permiten y favorecen la autonomía; la aceptación de las emociones, y el acompañamiento del adulto en los momentos de malestar; los límites que garantizan la convivencia en armonía; etc, etc. Es también responsabilidad del adulto que el ambiente sea “relajado”, para permitir que el niño pueda permanecer en contacto con sus necesidades auténticas.